• 4 chiles poblanos grandes
  • 1/4 de cebolla
  • 4 cucharadas de aceite
  • 6 tazas de leche
  • 1/4 de barrita de mantequilla
  • 1 cucharada de fécula de maíz
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra molida
  • Sl

1. Quíteles el polvo a los chiles con un trapo mojado y córtelos por la mitad para quitarles las semillas y las venas; corte luego las mitades en pedazos pequeños.

2. Corte también la cebolla en pedazos pequeños.

3. Caliente el aceite en una cacerola grande y sancoche los chiles y la cebolla a fuego medio, revolviendo de vez en cuando con una cuchara de madera.

4. No deje que la piel de los chiles se queme ni que la cebolla se dore. Una vez que ambos ingredientes estén blandos, lícuelos y cuélelos.

5. En otra cacerola ponga la leche y, cuando empiece a hervir, agréguele lo licuado mezclándolo bien; baje un poco el fuego y deje que la sopa se cueza, sin dejar de revolverla, unos 3 o 4 minutos.

6. Agréguele después la mantequilla, la pimienta y la sal.

7. Si la crema de chile poblano le queda muy aguada, prenda de nuevo el fuego y añádale, revolviendo continuamente, una cucharada de fécula de maíz desleída en 1/2 taza de agua.