• 6 medias pechugas de pollo sin hueso, sin piel y sin aplanar
  • ½ taza de jugo de mandarinas fresco y sin semillas
  • 3 mandarinas para rebanar
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de vinagre balsámico (puede usar el vinagre de su preferencia)
  • 4 cucharadas de miel de abeja
  • ½ cucharadita de pimienta negra
  • 1 cucharadita de sal marina
  • 2 cebollas blancas
  • 1 bolsa de plástico de cocina, con cierre hermético de tamaño que quepan las 6 medias pechugas.
  • Papel aluminio

1. Lave y seque las mandarinas. Exprima suficientes mandarinas para obtener ½ taza de jugo fresco sin semillas.

2. En la bolsa de cierre hermético coloque el jugo de mandarinas, el vinagre balsámico, la sal, la pimienta y el aceite de oliva, cierre la bolsa y mezcle bien los ingredientes.

3. Abra la bolsa con los ingredientes bien mezclados e introduzca las pechugas sin piel ni hueso.

4. Deje reposar en refrigeración durante una hora, la bolsa cerrada con las pechugas en la marinada.

5. Precaliente el horno a 200° C.

6. Corte las cebollas en rebanadas y cubra un molde refractario con ellas. El tamaño del refractario debe ser suficiente para que quepan las pechugas. Reserve el refractario con las cebollas.

7. Corte las mandarinas en rodajas.

8. Saque el pollo (después de transcurrida la hora de reposo) de la bolsa y coloque las pechugas sobre la cama de cebollas en el refractario. Reserve la marinada.

9. Coloque las rebanadas de mandarina sobre el pollo y bañe con la marinada que se reservó.

10. Agregue la miel de abeja sobre cada rodaja de mandarina y cubra el molde con papel aluminio.

11. Hornee durante 20 minutos, quite el papel aluminio y hornee por 15 minutos más o hasta que las pechugas estén bien cocidas.

12. Deje reposar por 5 minutos y sirva.