• 3 filetes de robalo de un dedo de grueso, puede usar filetes de pescado de su preferencia respetando el grosor
  • El jugo de 1/2 limón o de 1/2 naranja
  • 1/4 de taza de harina
  • 2 huevos
  • Sal
  • 1 1/2 tazas de ajonjolí
  • 1/4 de taza de aceite

1. Lave rápidamente los filetes con agua fría, séquelos con un trapo limpio y córtelos en tiras de un dedo o dedo y medio de grueso, procurando que todas queden del mismo largo.

2. Pase el pescado a un tazón y báñelo con el jugo de limón o de naranja.

3. Bata los huevos en un tazón, écheles 1 cucharadita de sal y revuélvalos bien hasta que la sal se disuelva.

4. En un plato extendido ponga la harina, y en otro, el ajonjolí.

5. Enharine ligeramente una tira de pescado, pásela por el huevo y revuélquela en el ajonjolí; colóquela en una charola con papel absorbente.

6. Repita la misma operación con todas las tiritas.

7. En un sartén grande, ponga a calentar el aceite y fría en él, al mismo tiempo, todas las barritas de pescado que quepan: primero por un lado, hasta que el ajonjolí se dore, y luego por el otro.

8. Para voltear las barritas de pescado son muy útiles las pinzas para hielo.

9. Pase las barritas de pescado a un papel absorbente para que escurran el exceso de aceite; después colóquelas en una canastita forrada con una servilleta.