• 6 zanahorias
  • 1/2 taza de agua
  • 1/4 de barrita de mantequilla
  • 1/4 de taza de azúcar

1. Lave y seque perfectamente las zanahorias.

2. Pélelas y córtelas en tiras.

3. Póngalas a hervir a fuego bajo en una cacerola tapada, hasta que estén blandas, pero sin que lleguen a sobre cocerse.

4. Una vez que están cocidas, añádales la mantequilla y el azúcar y déjelas en el fuego alto para que se les consuma toda el agua, sacudiendo de vez en cuando la cacerolita para que las zanahorias no se peguen en el fondo del recipiente ni se quemen.

5. Cuando se haya consumido todo el agua, las zanahorias se habrán abrillantado, es decir, se habrán glaseado.

6. Páselas a un platoncito y sírvalas.