• 1 lechuga orejona, grande
  • 2 bolillos del día anterior cortados en 12 rebanadas
  • 2 dientes de ajo
  • 5 cucharadas de aceite de freír
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 cucharaditas de pasta de anchoas ( o 3 anchoas en aceite)
  • El jugo de 1 limón
  • 1 cucharada de salsa inglesa
  • 1 cucharadita de mostaza
  • 1 huevo
  • 50 g de queso tipo parmesano

1. Lave las hojas de lechuga, desechando las que estén marchitas o manchadas, y póngalas a desinfectar según las instrucciones de su producto.

2. Mientras se desinfecta la lechuga, ponga el aceite de freír a calentar en un sartén a fuego bajo.

3. Muela el ajo en el molcajete (o mortero) y con el mismo tejolote (mano del molcajete) unte un poco de ajo en las rebanadas de pan.

4. Fría las rebanadas de pan en el aceite, que ya deberá de estar caliente, de tres en tres, hasta que adquieran un hermoso color dorado.

5. Deje que escurran el exceso de aceite en un papel absorbente.

6. En una cacerolita ponga a hervir 1 taza de agua y cueza el huevo durante 1 minuto, no más.

7. Mezcle en un tazón el aceite de oliva, la pasta de anchoas, el jugo de limón, la salsa inglesa, la mostaza y el huevo tibio.

8. Saque del agua las hojas de lechuga y séquelas. Acomódelas en un platón extendido y báñelas con el aderezo anterior; colóqueles encima los panes fritos y espolvoréeles el queso.