• 6 rebanadas de mortadela, de medio dedo de grueso
  • 3 cucharadas de harina
  • 1 huevo
  • 1 taza de pan molido
  • 6 cucharadas de aceite
  • Sal
  • Para la salsa:
  • 1 kg de jitomates muy rojos
  • 3/4 de una cebolla grande
  • 12 chiles verdes
  • 5 cucharadas de aceite

1. Ponga a calentar agua en una cacerola honda.

2. Cuando esté hirviendo, remoje en ella los jitomates durante 1 minuto. Enfríelos de inmediato bajo el chorro del agua fría y pélelos.

3. Después píquelos y a continuación pique finamente la cebolla.

4. Corte la parte verde de los chiles, dejando el centro con las semillas y tírelas. Pique finamente las tiritas verdes de chile.

5. En una cacerola ponga a calentar el aceite a fuego medio; cuando esté caliente, échele los jitomates, la cebolla y los chiles picados.

6. Revuelva un poco la mezcla, tape la cacerola y baje el fuego para que la salsa se sazone muy lentamente. De vez en cuando destape la cacerola y revuelva la salsa.

7. Ésta tarda unos 25 minutos en cocinarse. Manténgala caliente hasta el momento de llevarla a la mesa como acompañamiento de la mortadela.

8. Para empanizar la mortadela, ponga en un plato extendido la harina y en otro el pan molido, y bata el huevo en un plato hondo.

9. Enharine una rebanada de mortadela, pásela por el huevo y después empanícela; repita esta operación con todas las rebanadas.

10. Ponga a calentar en un sartén las 6 cucharadas de aceite y fría en él, ligeramente, las rebanadas de mortadela, de una en una o de dos en dos.

11. Coloque las rebanadas de mortadela en un platón extendido rodeadas de la salsa, que deberá estar muy caliente.