• 6 chuletas de puerco de medio dedo de grueso
  • 2 cucharadas de aceite
  • Sal y pimienta negra molida
  • 1 1/2 taza de chícharos desgranados
  • 3 cucharadas de mantequilla
  • 1/2 kg de champiñones
  • 3 cucharadas de harina
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 dientes de ajo finamente picados
  • 1/2 cebolla
  • 2 cucharadas de perejil finamente picado

1. En una cacerola de tamaño mediano ponga a hervir 2 tazas de agua; cuando empiece a hervir, agregue los chícharos; baje el fuego y deje que se cuezan 1/2 hora, hasta que estén blandos.

2. No saque los chícharos del agua en que se cocieron y manténgalos calientes, aunque sin hervir.

3. Córteles a los champiñones el extremo del pie; rebánelos y lávelos en un colador bajo el chorro del agua fría.

4. Pase los champiñones rebanados a un tazón con 2 tazas de agua y 3 cucharadas de harina.

5. Deje remojar los champiñones mientras pica finamente la cebolla, los ajos y, aparte, el perejil muy bien lavado.

6. Ponga a calentar en un sartén mediano las 2 cucharadas de aceite; cuando esté muy caliente, fría en él la cebolla, el ajo y el perejil picados hasta que la cebolla esté transparente; en ese momento eche en el sartén los champiñones bien escurridos.

7. Sazone con sal y pimienta al gusto, baje el fuego, tape el sartén y deje que los champiñones se cocinen despacio, hasta que casi se haya evaporado el jugo que sueltan.

8. Espolvoree sal y pimienta a las chuletas.

9. Ponga a calentar en un sartén 2 cucharadas de aceite y fría, a fuego medio, las chuletas (si las fríe en dos sartenes grandes se ahorrará mucho tiempo).

10. Pase las chuletas a un platón extendido; por un lado colóqueles los chícharos escurridos a los que añadirá los 3 cucharadas de mantequilla en pedacitos, y por el otro lados los champiñones.