• 1 botella de vino blanco
  • 4 vasos de refresco de limón
  • 1 naranja
  • 1 limón
  • Azúcar al gusto

1. Lave el limón y la naranja con la fibra y jabón; enjuague las frutas con agua fría y séquelas.

2. Vierta en una jarra grande de vidrio la botella de vino y el refresco de limón. Pruebe el líquido y endúlcelo con azúcar si lo considera necesario.

3. Corte los extremos de la naranja y el limón y deséchelos.

4. Corte en rodajas ambas frutas y échelas en la jarra. Meta la jarra en el refrigerador (o en el congelador si necesita que la sangría se enfríe rápidamente).