• 2 tazas de sandía en trozos
  • 1 rajita de canela
  • 2 l de agua
  • Cubitos de hielo

1. Ponga a calentar en una cacerolita 1 taza de agua. Cuando empiece a hervir échele la rajita de canela; deje que la infusión hierva un par de minutos y retírela del fuego. Mientras el té de canela se enfría, quítele las semillas a la sandía y después desprenda la pulpa con una cuchara hasta completar las 2 tazas.
Licue juntos la pulpa de sandía, el té de canela y 3 tazas de agua. Pase el licuado a una jarra y agréguele 4 tazas de agua. Pruebe el agua de sandía y endulce a su gusto. Eche unos cubitos de hielo a la jarra y llévela a la mesa.